domingo, 28 de junio de 2015

Cuando ruge la falla


Una falla es una fractura del terreno producida por movimientos tectónicos. Las zonas donde hay fallas activas son áreas inestables donde suelen producirse terremotos. Una de las más importantes del mundo es la falla de San Andrés, que se extiende desde el estado de Baja California en Mexico cruzando el estado de California en Estados Unidos a lo largo de 1286 kilómetros.

El cine se ha hecho eco en varias ocasiones de la inestabilidad geológica de esta zona. La mítica película de catástrofes Terremoto en los años 70, con un reparto estelar encabezado por Charlton Heston, tenía como desencadenante del drama un seísmo producido en la ciudad de Los Angeles. Ya en los años 30 la película San Francisco recreaba un devastador terremoto ocurrido en 1906 en la ciudad que da nombre al film.

Ahora llega a las pantallas San Andrés (San Andreas), que siguiendo la fórmula del cine de catástrofes utiliza como detonante del conflicto el hecho de que la falla entera cede ocasionando un gran cataclismo en toda California. La trama con personajes se divide en dos historias. Una secundaria en la que un científico lleva años diseñando un sistema para predecir terremotos y justo da con la clave para culminar su investigación el día en que comienza el colapso de la falla de San Andrés. Este científico está encarnado por Paul Giamatti, cuya presencia en el film hace subir el nivel interpretativo a pesar del superficial trazado y escaso calado que tiene su personaje sobre el papel.

La historia principal es la de un matrimonio que se encuentra en trámites de divorcio y unen sus fuerzas para ir en busca de su hija a través de la devastación ocasionada por los destructivos seísmos. Protagonizan Dwayne Johnson, Carla Gugino y Alexadra Daddario, en los roles de padre, madre e hija respectivamente. Los tres se esfuerzan por hacer bien su trabajo y dar dramatismo a sus personajes a pesar de un guión plagado de clichés, diálogos manidos y personajes de escaso calado.

Por otra parte la aparatosa destrucción está perfectamente plasmada y coreografiada con efectos digitales de primer orden. La película es entretenida, goza de buen ritmo y consigue momentos de acción de gran intensidad.

Si bien es cierto que el libreto es bastante plano también es verdad que la película es muy honesta ya que no pretende ser más de lo que es. Incluso al principio se permite reírse de los arquetipos de tipos duros parcos en palabras a través de la entrevista que una periodista hace a los miembros de un equipo de rescate.

En definitiva se trata de un buen entretenimiento sin más pretensiones que las de dar espectáculo audiovisual, y eso lo cumple con creces.

Gracias a Sensacine por la invitación al preestreno de esta película.


sábado, 13 de junio de 2015

40 años de terror en la playa


Preámbulo:

El 20 de junio de 1975 se estrenaba en Estados Unidos un film titulado Jaws, cuya traducción literal sería "Mandíbulas", que llegó a las pantallas españolas en diciembre de ese mismo año bajo el título de Tiburón. Lo demás es historia.

Steven Spielberg, iniciado en la televisión dirigiendo episodios de varias series, entre ellas Colombo, había destacado en 1971 con el telefilm, o TV movie como se denominan actualmente, Duel, estrenada en España como El diablo sobre ruedas. La repercusión de esta película propició que el joven Spielberg pudiera debutar en la dirección cinematográfica con Loca evasión (Sugarland Express) que pasó sin pena ni gloria. Pero un año después cayó en sus manos el proyecto de adaptar a la gran pantalla el bestseller Jaws, del escritor Peter Benchley, que hace un cameo en el film como periodista retransmitiendo desde la playa donde se producen los ataques del tiburón. Fue tal el impacto de la película que bañistas de medio mundo no volvieron a meterse en el mar con la misma tranquilidad que hasta entonces.

El rodaje:

Un impactante resultado fruto de una combinación del talento narrativo, personajes sólidos muy bien trazados y, en cierto modo, la ventaja de carecer de medios técnicos avanzados. Dicen que la necesidad agudiza el ingenio, y el rodaje de esta película es un buen ejemplo de ello. Uno de los rasgos que más potenciaron la fuerza del film fue el de insinuar más que mostrar. El tiburón está presente desde el inicio de la película pero no se deja ver hasta bien avanzado el metraje. Esto refuerza el suspense y el empaque de la amenaza submarina. Sin embargo no fue una decisión tomada a priori, no fue algo intencionado. Hay varias secuencias en las que el tiburón no sale porque durante el rodaje el escualo mecánico no funcionaba. La animatrónica hoy día, y desde hace ya mucho tiempo, ha dado al cine robots muy realistas y ha funcionado a la perfección, pero hace 40 años la tecnología no era tan avanzada, y menos con un animatronic sumergible y rodando en el mar. Sin embargo el ingenioso Spielberg supo solventar los problemas técnicos combinando la poderosa partitura musical de John Williams con planos subjetivos, y movimientos de objetos en superficie indicativos de lo que está haciendo el Carcharodon Carcarius bajo el agua.

Hace unos meses el director Daniel Monzón hablaba sobre lo complicados que son los rodajes de acción física en alta mar en relación a su película El Niño, de 2014. En los años 90 Kevin Costner también padeció lo suyo con el rodaje de Waterworld. Rodar en alta mar siempre ha sido y sigue siendo, un gran reto, así que hace 40 años podemos imaginar la odisea que pudo ser rodar Tiburón.

Los personajes:

Pero no sólo la acción y el suspense son puntos fuertes de la película. Lo que además la diferencia de otras cintas similares es su jugosa galería de personajes y los actores que los interpretan. El trío formado por el jefe de policía Brody, el recio capitán Quint y el zoólogo marino Hooper es de una solidez aplastante, y además están encarnados por tres actores en estado de gracia: Roy Scheider, Robert Shaw y Richard Dreyfuss respectivamente. La química entre ellos funciona perfectamente y el conflicto dramático está garantizado debido a que son caracteres muy dispares que se ven sometidos a una situación límite en un reducido espacio cuando salen a cazar al gran tiburón en un barco de pesca.

El contenido:

Por otra parte la película destila otros temas interesantes de trasfondo, como la crítica social sobre la mediocridad de los políticos que anteponen intereses económicos a la seguridad de los ciudadanos. Esto se trasluce en el film a través del conflicto entre el jefe de policía que quiere cerrar la playa mientras la amenaza siga suelta, frente al alcalde que por no perder la temporada turística está dispuesto a permitir a toda costa la afluencia de la gente en tropel a bañarse en las peligrosas aguas.

Otro tema que refuerza el mensaje es la importancia concedida a la familia. El protagonista en su lucha por preservar la seguridad no está solo ante el peligro sino que le queda el consuelo de su mujer y sus hijos, encontrando en su hogar el descanso del guerrero.

El legado:

Tiburón ha sido imitada, parodiada y ha marcado estilo en este género cinematográfico de "películas con monstruo". En 1978 se estrenaba Piraña, que imitaba a Tiburón incluso en el cartel. Tuvo bastante repercusión y algunas secuelas. Era un film de la factoría de Roger Corman dirigido por Joe Dante, el cual curiosamente dirigió en los años 80 varias cintas producidas por Spielberg como Gremlims o El chip prodigioso.

El estreno de Piraña fue el mismo año que la primera secuela del film de Spielberg: Tiburón 2, dirigida por Jeannot Szwarc, en la que de nuevo el jefe Brody se enfrenta a una nueva amenaza en la tranquila población de Amity. El resultado fue bastante inferior a su predecesora. Una secuela oportunista para aprovechar la estela del éxito. En 1983 se retomó la historia con Jaws 3D, un film en 3D ambientado en un parque acuático en el que se cuela un gran tiburón sembrando el pánico entre los asistentes. Los personajes protagonistas son los hijos de Brody, ya adultos, que trabajan en dicho parque, y son encarnados por Dennis Quaid y John Putch. En este film podemos ver a una debutante Lea Thompson que dos años más tarde sería la madre de Marty McFly en Regreso al futuro. Jaws 3D es la única película dirigida por Joe Alves, responsable del Diseño de Producción de las dos anteriores entregas.

Finalmente en 1987 se estrenaba Tiburón: La venganza (Jaws: the revenge) en la que la viuda de Brody, encarnada de nuevo por Lorraine Gary como en el film original, se enfrenta de nuevo a un gran escalo convencida de que éste persigue a su familia en busca de venganza. Le acompaña en la aventura Michael Caine, pero el film no supone más que una secuela tardía, innecesaria y anodina.

jueves, 4 de junio de 2015

Nuevo reportaje de Galax Pictures: Sepúlveda

La nueva producción de Galax Pictures es el vídeo Sepúlveda, joya del Románico, un reportaje que combina historia y naturaleza.

Una visita a la villa de Sepúlveda, en la provincia de Segovia, cuyo entorno es el Parque Natural de las Hoces del río Duratón. Un interesante lugar que nos ofrece un rico patrimonio histórico y ecológico.

Este es el reportaje:

sábado, 23 de mayo de 2015

El cumpleaños del patriarca

Una pareja en trámites de divorcio, con tres hijos que sufren las consecuencias de las malas relaciones de sus padres, viajan a Escocia para asistir al cumpleaños del padre de él, con la consigna de aparentar normalidad y no decir ni una palabra al resto de la familia. Este es el punto de partida de Nuestro último verano en Escocia, una comedia agridulce británica dirigida por Andy Hamilton y Guy Jenkin, curtidos en televisión que debutan con este film en la dirección de largometraje cinematográfico.

Los exteriores de los paisajes escoceses son maravillosos, así como la música resulta inspiradora. Protagonizan David Tennant, conocido por la serie de TV Doctor Who, Rosamunde Pike, la otrora chica Bond en Muere otro día, y el veterano Billy Connoly, visto hace un par de años en El cuarteto. Este trío protagonista así como los secundarios, especialmente Ben Miller, están estupendos, pero la verdad es que las interpretaciones que más llaman la atención son las de los tres niños, que están sensacionales.

La puesta en escena de los directores es correcta sin más, quizá les pesa el estilo televisivo en el que se han forjado. Por otra parte el ritmo narrativo es bueno y la película no pierde interés en todo el metraje, que además está muy ajustado, el film dura 95 minutos.

Una película sobre conflictos familiares tratados con veracidad, con sus luces y sus sombras, con personajes bien trazados y emociones reales.

Esta película fue presentada en primicia el pasado mes de febrero en la gala de los premios CEC y se estrena el próximo 29 de mayo en las salas comerciales.

domingo, 17 de mayo de 2015

La belleza de la música en silencio

Las películas que tienen al mundo de la música integrado de alguna manera en la trama, suelen estar dotadas de una magia especial que las hace particularmente bellas, sensibles y emotivas. Casos como El concierto, Begin again, Copying Beethoven o El cuarteto son buena prueba de ello. Ahora llega a las pantallas La familia Bélier, una deliciosa comedia francesa sobre una familia de campesinos sordomudos, de los cuales la única oyente es la hija mayor, que hace de portavoz de sus padres y su hermano. Esta chica se apunta al coro del instituto y descubre que posee una voz prodigiosa, por lo que su profesor la toma como pupila con el fin de prepararla para presentarse a las pruebas del coro de Radio France en París.

Protagoniza Louane Emera, una joven cantante que llegó a semifinales en el concurso televisivo The Voice, y que debuta como actriz en este film. Ha sido premiada por este papel con el galardón a Actriz Revelación en los Premios Lumiere y en los César. Todos los actores están en estado de gracia, especialmente los que interpretan a los padres de la protagonista: François Damiens, destacado intérprete de La delicadeza, y Karin Viard, conocida especialmente por Delicatessen y con una amplia carrera en el cine galo a sus espaldas.

En cuanto a la música la película supone un homenaje a Michel Sardou, reputado cantante de la música ligera francesa durante décadas pero especialmente en los años 70. En el film el profesor del coro es un gran admirador de este artista y por tanto elige parte de su repertorio para la función del coro del instituto.

Por otra parte la familia de sordomudos se muestra no como personas de quien compadecerse sino como un ejemplo de vitalidad y optimismo que empatiza enseguida con el público. Por tanto la película trata sobre la música como tema nuclear pero engarza de forma secundaria con otros temas de interés como la integración de los discapacitados en la sociedad, los conflictos de los adolescentes, e incluso se permite una pequeña crítica al mundo de la política. Todos ellos elementos perfectamente integrados en la trama y tratados con un sano sentido del humor.

Divertida, bella y entrañable, esta familia ha cautivado a millones de espectadores en Francia, y no me extraña en absoluto. Es una de esas películas que deja buen sabor de boca, una sensación de paz y de haber visto algo bonito y positivo en la sala de cine.

sábado, 9 de mayo de 2015

No hay vencedores y vencidos, sólo vencidos

Los libros de historia nos hablan de quién ganó o perdió una guerra, pero en realidad las contiendas no dejan vencedores y vencidos, sino sólo vencidos. En ambos bandos mueren miles de personas, de manera que por ambas partes hay miles de civiles que han perdido algún ser querido en el campo de batalla. Y los que en tiempo de guerra son enemigos, se pueden volver amigos y aliados tras el armisticio. Este es el tema que sirve como marco para el desarrollo de la trama de El maestro del agua (The water diviner), que transversalmente toca temas de interés como la paternidad y el instinto de protección de los seres queridos.

El maestro del agua es el debut de Russell Crowe como director en el largometraje de ficción. Hasta ahora había dirigido el documental Texas y dos cortometrajes, y desde luego ha entrado en la profesión por la puerta grande. Para dar este paso en su carrera ha optado por una película de aventuras de corte clásico. Durante la batalla de Gallipoli contra los turcos, los tres hijos de un matrimonio de granjeros australianos caen en el campo de batalla. Una vez finalizada la guerra, y tras la muerte de la madre, el padre jura sobre la tumba de su mujer devolver a casa los cuerpos de sus tres hijos desaparecidos.

El épico viaje de este granjero australiano en pos de la verdad sobre sus hijos viene retratado con una preciosa fotografía en tonos cálidos por parte de Andrew Lesnie, ganador del Oscar por su trabajo en El Señor de los Anillos: la comunidad del Anillo, y una vibrante partitura musical a cargo del compositor australiano David Hirschfeld, que ha trabajado con otros directores compatriotas como Peter Weir o Buzz Lurman.

Protagoniza la película el propio Crowe secundado por Olga Kurilenko, a la que veíamos hace poco como partenaire de Pierce Brosnan en La conspiración de Noviembre. Pero si hay un actor que destaca por encima de todos es Yilmaz Erdogan encarnando a un oficial turco de mirada profunda e inquietante, que se erige como el personaje más interesante de la historia, el perfecto ejecutor durante la guerra que busca la redención a sus acciones, consciente de que a pesar de cumplir con su deber no es justo lo que está haciendo.

Aventura, drama, romance, exotismo, épica, un interesante cóctel de elementos que Russell Crowe consigue mezclar correctamente para elaborar una llamativa carta de presentación como director. Habrá que ver lo que será capaz de hacer en el futuro.

domingo, 3 de mayo de 2015

Cuidado con la buenas intenciones

Hace poco lo comentaba en la reseña de Chappie: la ciencia ficción que apuesta por la Inteligencia Artificial como tema de la película, lo está haciendo ya en un paso más allá de los meros androides con supuestos sentimientos que tantos títulos han dado al género, de forma que lo que prima ahora es la transmisión de la conciencia a través del ciberespacio. A esta moda se suma Vengadores: la era de Ultrón.

Tony Stark tiene parado un proyecto de inteligencia artificial llamado Ultrón con el que quiere crear un ejército de robots inteligentes que protejan a la Tierra. Tras recuperar el cetro de Loki de manos de un villano llamado Strucker, encuentra en este poderoso objeto la fuente de poder que necesitaba para rematar su proyecto. Pero las cosas no salen como se preveían y Ultrón se hace con el control y en vez de proteger a los humanos pretende extinguirlos para que la vida en la Tierra dé un paso adelante en la evolución.

Siguiendo la estela de la primera entrega esta secuela vuelve a ser todo un espectáculo de grandes secuencias de acción repletas de efectos digitales y coreografiadas con precisión milimétrica. Entre las novedades que ofrece esta segunda parte destaca la incorporación de dos nuevos Vengadores, clásicos en los cómics: la Bruja Escarlata y Visión, muy lograda la primera, interpretada por Elisabeth Olsen, la protagonista de Amor y letras junto a Josh Radnor, algo menos conseguido el segundo, interpretado por Paul Bettany, que había sido hasta ahora la voz de Jarvis en la saga de Iron Man y primera entrega de Los Vengadores.

Por otra parte sigue el tono festivo con frases ingeniosas, pero quizá menos que en su predecesora, en favor de introducir ciertas intenciones de dar más calado dramático a los personajes pero sin llegar a demasiada profundidad. Esto junto a ciertos altibajos narrativos son los puntos más débiles de la cinta. Y es que para héroes serios, oscuros y pretendidamente trascendentes ya tenemos las adaptaciones de DC Cómics con el sello personal de Christopher Nolan. Marvel tiene un concepto más lúdico y festivo, y Vengadores: la era de Ultrón, a pesar de esos guiños hacia el "lado oscuro", mantiene globalmente ese aire fresco que ha enganchado a millones de espectadores en todo el mundo desde la primera aparición de Iron Man en los cines.