domingo, 1 de mayo de 2016

Los maestros dan lecciones

En 1962 el entonces joven director François Truffaut, se entrevistó durante varios días con el veterano y encumbrado Alfred Hitchcock. De estas conversaciones saldría el libro El cine según Hitchcock, publicado en 1966, que se ha convertido en uno de los títulos de referencia para muchos cinéfilos y cineastas. Ahora el director Kent Jones ha realizado el documental Hitchcock/Truffaut, basado en ese libro.

Aquellas conversaciones fueron grabadas en audio y se tomaron cientos de fotografías durante las sesiones. Este material junto con pasajes del propio libro, escenas de las películas míticas del gran Mago del Suspense, y los testimonios de varios directores de renombre como Martin Scorsese, Peter Bogdanovich, Wes Anderson o David Fincher, entre otros, han sido los ingredientes que Kent Jones ha sabido hábilmente mezclar para darnos una lección magistral de cine en 79 minutos de metraje.

Si bien es cierto que en su concepción no resulta innovador, sino que apuesta por un formato de documental al uso, el mero contenido se hace tremendamente atractivo. Incluso se puede disfrutar de varios momentos cómicos debido a la incorrección política de algunos de los comentarios del mordaz y transgresor Alfred Hitchcock. Cada minuto de su ajustada duración es interesante, aunque quizá no sea del gusto de cualquier tipo de público, sino que va más bien orientado a gente que no solamente le guste ir a una sala a ver películas sino que también le interese el cine como arte y como industria.

Sin duda Hitchcock/Truffaut es un canto al cine con mayúsculas. Un análisis de cómo la forma de hacer películas ha evolucionado desde los inicios de la industria cinematográfica hasta nuestros días, tomando como referencia el punto de inflexión que produjo Alfred Hitchcock convirtiendo la figura del director en la estrella del film, además de su particular estilo basado una revolucionaria concepción visual y un profundo acercamiento a la psicología de los personajes. El documental nos muestra todo esto desgranado desde la perspectiva de directores de diferentes generaciones a los que el Mago del Suspense ha influenciado de distinta manera.

lunes, 25 de abril de 2016

Sólo puede quedar uno

La vida es maravillosa. Conocer gente, lugares, compartir experiencias, sentir, padecer, emocionarse, querer, amar y ser amado, en fin, todo un torbellino de sensaciones y emociones hacen que los malos momentos tendamos a olvidarlos y los buenos queramos conservarlos para siempre, detener el tiempo en un instante y que sea eterno. Sin embargo el tiempo no se detiene y siempre va hacia adelante, nunca retrocede. Envejecemos y morimos, es ley de vida. La cuestión es que el final llegue lo más tarde posible para que nos dé tiempo de vivir una vida plena antes del ocaso de la misma. El ser humano en su megalomanía siempre ha querido burlar a la muerte, vivir para siempre, pero si la vida plena consiste en compartirla con los demás, ¿de qué serviría sobrevivir a todos nuestros seres queridos? Demasiado dolor acumulado con el paso del tiempo.

Cuando Brian May, miembro del mítico grupo musical Queen, vio la película Los inmortales (Highlander), para la cual debían componer algunas canciones, se sintió muy conmovido por la subtrama que encierra el film. La tragedia de un hombre que no envejece y ve como todos a su alrededor sí lo hacen y mueren. Enseguida se inspiró para componer la canción Who wants to live forever? (¿Quién quiere vivir para siempre?) que acompaña la secuencia más emocional de la película. La escena retrata el devenir de los años en que el protagonista vive una apasionada relación con una chica, el amor de su vida. Una relación digna de ser envidiada por cualquiera. El drama de perder al ser amado por el mero hecho de que ella envejece de forma natural y él no puede hacerlo resulta interesante para suscitar un debate sobre el tema desde un punto de vista espiritual y antropológico. La condena a la soledad por el don de la inmortalidad.



La trama principal de Los inmortales es la de una estirpe especial de hombres que van apareciendo en distintas épocas en diferentes lugares de la Tierra y están abocados abatirse en duelo a muerte con espadas hasta que solamente quede uno. Puesto que son inmortales la única manera que tienen de eliminarse unos a otros es cortando la cabeza del oponente. Una vez cercenada la testa, el ganador del asalto absorbe la energía del derrotado y se va haciendo cada vez más fuerte. La cuestión es que como siempre, hay gente buena y gente mala. Si quien quede último es un personaje sombrío podría ser un peligro para la humanidad. Por eso es necesario que alguien de buen corazón sea quien resulte vencedor. La eterna lucha del bien contra el mal, en esta ocasión puesta en escena con duelos de espada a lo largo de los siglos.

La película está protagonizada por Christopher Lambert y Sean Connery. El villano de la función lo interpreta con gran convicción el actor Clancy Brown, cuya carrera se ha fraguado especialmente en televisión pero de vez en cuanto se ha dejado ver como secundario en películas como Cadena perpetua o Starship Troopers. También han tenido una carrera más prolífica en la televisión que en el cine las actrices Roxanne Hart, que interpreta a la agente de policía que persigue al protagonista en 1985, y Beatie Edney en el rol de la novia del protagonista en la Edad Media, con la que se desarrolla la escena de la canción Who wants to live forever.
Christopher Lambert, actor de nacionalidad francesa, hijo de un diplomático francés, nacido en USA y educado en Suiza, que había hecho cine en Francia, debutó rodando en inglés con Greystoke: La leyenda de Tarzán, y dos años después llegaría Los inmortales, que marcaría su carrera para siempre.

Sean Connery posiblemente tenga en esta película uno de sus personajes más icónicos, con permiso de James Bond y el padre de Indiana Jones en La última cruzada. Su papel es el de un inmortal que se convierte en mentor del protagonista adiestrándolo en el manejo de la espada.

El director Russell Mulcahy, de origen australiano, se forjó en el mundo del vídeo musical, dirigiendo videoclips para artistas como Queen, The Bugles, Bonnie Tyler o Duran Duran, por citar algunos. En cine ha dirigido películas entretenidas de acción como Extremadamente peligrosa, con Kim Basinger, o la adaptación a la gran pantalla del cómic La Sombra. En los últimos años ha estrenado Resident Evil: Extinción.

Las secuelas: El propio Mulcahy rodó Los inmortales II, una secuela innecesaria, con la acción situada en el futuro y desvirtuando la historia original confiriéndole un supuesto origen alienígena a los inmortales para explicar así su procedencia. Sean Connery también intervino en esta secuela. Sin embargo más tarde llegarían Los inmortales III y Los inmortales: Juego final, en las que ni Mulcahy ni Connery estuvieron presentes, solamente Lambert intervino. Además de las secuelas cinematográficas, esta historia sobre el arte de la espada también ha tenido continuidad en una serie televisiva bajo el mismo título y con el actor Adrian Paul de protagonista.

Los inmortales se estrenaba en Estados Unidos en marzo de 1986 y llegaría a la cartelera española en septiembre del mismo año. Por tanto estamos en el trigésimo aniversario de este film, que no fue del todo bien acogido en su momento pero que con el paso del tiempo se ha convertido en película de culto. Recientemente ha estado pululando el proyecto de hacer un remake pero de momento se ha caído. Especialmente la música de Queen y la presencia de Sean Connery, en mi opinión, son dos puntos muy fuertes con los que cuenta la película original y por tanto difíciles de superar.

sábado, 16 de abril de 2016

Crossover de pasiones

A veces ocurre que dos actividades que en principio no tienen nada en común pueden acabar convergiendo. Hace poco me ha ocurrido con una película: The fencer (Miekkailija), una coproducción entre Finlandia, Alemania y Estonia rodada en ruso y estonio. Descubrí esta cinta con mis compañeros de armas del Club de Esgrima de Madrid (CEM) y ha sido una muy grata sorpresa, no sólo desde el punto de vista deportivo sino también cinematográfico.

Se basa en una historia real, en la que un campeón de esgrima buscado por la Policía Secreta rusa en los años 50, se ve obligado a huir y refugiarse en una remota aldea de su Estonia natal. Allí encontrará un trabajo como profesor de educación física en el colegio del pueblo. En contra de los designios del cerril director del centro, los niños sumidos en una existencia gris sin esperanza, encuentran en el uso del florete una nueva ilusión, un mundo nuevo que se abre ante sus ojos. Del mismo modo el protagonista, con su carrera truncada por motivos políticos, encuentra un nuevo horizonte en su vida enseñando a estos niños lo que mejor se le da y más le apasiona: la esgrima.

La disciplina, el esfuerzo, la constancia, son valores propios del mundo del deporte en general, reflejados en películas centradas en algún ámbito deportivo, y por supuesto no podían faltar en una película como esta. Asimismo toca otros temas de calado como la negativa a la innovación por prejuicios clasistas y políticos, o el valor de la verdadera amistad, muy bien reflejado con un par de escenas entre el protagonista y un compañero de armas.

El film, con un presupuesto de menos de 2 millones de euros, hace alarde de un optimizado aprovechamiento de los medios con los que cuenta. Con una emocional partitura de piano y una correcta fotografía que combina de forma equilibrada los tonos fríos y cálidos, consigue la ambientación certera para el desarrollo de la acción. Del mismo modo hace gala de una gran fluidez narrativa con un ritmo que hace avanzar la historia sin perder el interés en ningún momento. Cabe destacar también el trabajo de localización con unos exteriores de gran belleza que son un regalo para la vista.

Los actores trabajan todos bastante bien. Encabeza el reparto Märt Avandi, en la piel del esgrimista Endel Nelis. Los más destacados de aquellos que le secundan son actores totalmente opuestos en experiencia y edad, y que sin embargo hacen gala de una gran presencia y conectan muy bien con el espectador. Por un lado la niña Liisa Koppel en el papel de Marta, la alumna aventajada de la clase. Esta es su segunda película. Por otra parte destaca el veterano Lembit Ulfsak, en el rol del abuelo de uno de los alumnos. Con una prolífica y larga carrera como actor iniciada 1969, ha protagonizado Mandarinas, película nominada a los Oscar del año pasado en representación de Estonia. The fencer fue seleccionada para representar a Finlandia este año pero no consiguió llegar a las nominaciones de la codiciada estatuilla hollywoodense. Sin embargo sí recibió la nominación a película de habla no inglesa en los Globos de Oro, que finalmente ganó El hijo de Saul.

Dirige la película Klaus Häro, conocido por títulos como Adiós mamá o Cartas al padre Jacob. The fencer se estrenó en Finlandia en marzo de 2015 y llegará a las pantallas españolas el próximo 15 de julio distribuida por Karma Films.

domingo, 10 de abril de 2016

El héroe que se fue a la selva y se volvió paranoico

El pasado mes de marzo se hacía oficial el anuncio sobre la puesta en marcha de una quinta entrega de Indiana Jones, de nuevo con Harrison Ford bajo la batuta de Steven Spielberg, cuando todavía resuenan los ecos del éxito de El despertar de la Fuerza estrenada en diciembre de 2015. Y es que a pesar de ser septuagenario, Harrison Ford sigue dotando de gran carisma a sus dos personajes más icónicos: el contrabandista espacial Han Solo y el arqueólogo Indiana Jones.

Con una carrera jalonada de éxitos, y este nuevo momento de estar en primera línea de la actualidad cinematográfica, se me antoja interesante rescatar del olvido una película de 1986, es decir que este año es el de su trigésimo aniversario, en la que Ford posiblemente haya hecho una de las mejores interpretaciones de su carrera, pero que no convenció al público en su momento, ya que en plena ebullición de fiebre heroica dio un giro radical a su imagen con un personaje desagradable y paranoico: La Costa de los Mosquitos.

Esta película del director australiano Peter Weir, con quien Ford había trabajado anteriormente en Único testigo, cuenta la historia de un inventor que logra crear una máquina para generar hielo a partir del fuego. Ante el rechazo de la sociedad y su obsesión con una guerra atómica inminente, decide unilateralmente coger a su familia y dejar Estados Unidos para irse a lo más profundo de la selva de Mosquitia, en Centroamérica, en la cual pretende crear una nueva civilización partiendo de cero.

Una interesante parábola sobre la pérdida de la razón en aras de un idealismo extremado. Las buenas intenciones se pueden convertir en un infierno cuando se ponen en práctica con obcecación y soberbia, sin asumir los fallos o errores de un plan, que por muy brillante que sea siempre va a tener puntos débiles, ya que nadie es perfecto. Asumir que se está en posesión de la verdad absoluta, negando incluso la evidencia, hace que el camino que se emprende sea una espiral de locura y soledad encaminada a la autodestrucción. Nunca se debe perder de vista el contar con los demás, especialmente con los seres queridos: la familia y los amigos más cercanos.

Acompañan a Harrison Ford otros rostros reconocibles: Helen Mirren, la gran dama de la escena británica, encarna a la esposa del protagonista. Por aquel entonces había participado con el papel de Morgana en Excalibur, de John Boorman. En los últimos años la hemos visto en títulos como La deuda, Hitchcock o La última estación. En 2007 recibió el Oscar a Mejor Actriz principal por su interpretación de la Reina de Inglaterra en The Queen.

El matrimonio protagonista del film tiene cuatro hijos, de los cuales el mayor está encarnado por el prometedor y tristemente malogrado River Phoenix. Precisamente a raíz de conocerse en esta película, fue el propio Ford quien recomendó a Phoenix para interpretar a Indiana Jones de joven en el prólogo de Indiana Jones y la última cruzada. También cabe destacar la intervención de Martha Plimpton, que fue una miembro de la mítica pandilla de Los Goonies, estrenada el año anterior a La Costa de los Mosquitos.

La película recibió dos nominaciones a los Globos de Oro: Mejor Música para Maurice Jarre y Mejor Actor Principal para Harrison Ford. El año anterior Ford también había sido nominado por Único testigo, película con la también tuvo su única nominación a los Oscar, y también dirigido por Peter Weir. Es curioso que colaboraron en dos películas consecutivas y no volvieron a trabajar juntos. Ford volvió a ser nominado a los Globos de Oro dos veces más durante los años 90, en El fugitivo y Sabrina respectivamente.

La Costa de los Mosquitos se estrenó en Estados Unidos en noviembre de 1986 y llegaría a España en febrero de 1987. Una gran interpretación de Harrison Ford que pocos recuerdan y de la que se cumplen ya 30 años.

domingo, 3 de abril de 2016

Nuevo reportaje: Paseando por las dunas de Aquitania

Reportaje sobre la zona suroeste de Francia. Un paisaje de dunas litorales que suponen una barrera importante para la desembocadura de los ríos pirenaicos, de forma que éstos acaban formando áreas de pantanos y lagos.

Se ha rodado en el bosque de Soustons, la duna de Pyla, o Pilat según se denomine en francés o gascón respectivamente, en el Domain d'Abbadie y la reserva natural de Courant d'Huchet.

Un viaje de senderismo con espectaculares vistas de bosques, lagos, ríos, playas, pantanos, dunas de arena y el océano Atlántico.

sábado, 19 de marzo de 2016

La figura del analista

A veces se descubren en la tele pequeñas obras muy reconfortantes y que por algún motivo nos llenan, nos satisfacen, sin ser necesariamente grandes películas. Hace poco me ha ocurrido con un film británico titulado Entre líneas (Page eight) de 2011. No la había oído nombrar, y me sorprende por el gran elenco de caras conocidas que en ella aparece: Bill Nighy, el otrora veterano rockero de Love actually, Rachel Weisz, Michael Gambon, Ralph Fiennes, Judy Davis y Felicity Jones, nominada al Oscar el año pasado por La teoría del todo.

Lo que más me ha llamado la atención es que cuando he indagado para saber más de esta película resulta que es una TV movie. La verdad es que he visto películas hechas para la gran pantalla que tienen más aspecto televisivo que Entre líneas. La trama versa sobre un veterano analista del Servicio Secreto Británico que en un informe descubre un turbio asunto que afecta a las altas esferas políticas de Gran Bretaña y se enfrenta a un dilema moral sobre si destaparlo o no. Una película de espías pero no de acción, sino de despachos, bien interpretada, correctamente realizada, que mantiene el interés durante todo el metraje.

Me gustó el enfoque de poner como protagonista a un analista y mantenerlo en su entorno. Es más habitual que cuando se utiliza a este tipo de personajes se les saque de su ambiente para meterlo en trabajo de campo, en primera línea de fuego para recrear espectaculares escenas de acción. Realmente es un recurso bastante habitual para crear interés el buscar contrastes colocando a personajes fuera de su contexto natural y exponerlos a situaciones excepcionales.

En cuanto a analistas fuera de la oficina me viene a la cabeza el caso de Decisión crítica, un film de acción en el que un grupo de terroristas islámicos secuestra un avión de pasajeros. Un analista de Inteligencia interpretado por Kurt Russell concluye que los secuestradores están ocultando algo en cuanto a sus peticiones, y acompaña en retaguardia al equipo de rescate que debe abordar el avión, viéndose finalmente en primera línea de fuego. Le acompañan Halle Berry, John Leguizamo, Joe Morton, Oliver Platt y Steven Seagal. La película es de 1996, por lo que este año se cumple el vigésimo aniversario de su estreno. Fue el debut en la dirección de Stuart Baird, montador de títulos de acción como Lady Halcón, Arma letal, Demolition Man, Casino Royale o Skyfall, por citar algunos ejemplos.

Pero si hay un analista famoso en el cine, metido siempre en mil follones, ese es Jack Ryan, el personaje creado por el novelista Tom Clancy que se ha visto encarnado en la gran pantalla por varios actores: Alec Baldwin en La caza del Octubre Rojo, Harrison Ford en Juego de patriotas y Peligro inminente, Ben Affleck en Pánico nuclear, y Chris Pine en Jack Ryan: Operación Sombra.

sábado, 12 de marzo de 2016

40 años contra las cuerdas

En noviembre de 1976 se estrenaba en Estados Unidos Rocky, una película de bajo presupuesto sobre un boxeador de categorías inferiores al que un día se le presenta la ocasión de competir contra el campeón del mundo Apollo Creed. Se trata de un truco publicitario en pro de la imagen pública del campeón, mostrando su generosidad de dar una oportunidad a los más desfavorecidos en aras de ensalzar el espíritu del sueño americano. Sin embargo no contaban con que el adversario escogido iba a aferrarse con todas sus fuerzas a esa oportunidad para cambiar de vida.

La película se ha convertido en paradigma de la consecución del éxito a través del esfuerzo, la perseverancia y la fuerza de voluntad. El personaje es a día de hoy un icono no solo del boxeo y del cine, sino también de lucha, coraje y afán de superación. Y la célebre música de Bill Conti es ya para muchos legendaria y motivadora.

Sylvester Stallone, empeñado en ser actor y harto de que le cerraran todas las puertas, escribió el guión de Rocky y consiguió venderlo a los productores, pero puso como condición innegociable que él mismo debía interpretarlo. El resultado fue una película de ajustado presupuesto, dirigida por John G. Avildsen, que triunfó tanto a nivel de crítica como de público y se alzó como ganadora de los Oscar con tres estatuillas: mejor película, director y montaje, de un total de diez nominaciones. Varios actores estaban nominados pero ninguno fue premiado. En la categoría de mejor actor de reparto estaban Burguess Meredith y Burt Young, que encarnaban en la película al entrenador y al cuñado de Rocky respectivamente. Talia Shire, en el papel de Adrian, la novia del púgil, estaba nominada a mejor actriz principal y el propio Stallone a mejor actor principal, además de tener otra nominación como guionista. También el sonido y la música estaban nominados.

Tras el éxito cosechado Stallone inició una serie de secuelas poniéndose él mismo a dirigir la segunda, tercera y cuarta entregas. En la quinta, de 1990, volvió a contar con John G. Avildsen, para dar cierre a la saga. El año anterior había estrenado la tercera parte del otro icono cinematográfico que ha marcado su carrera: el veterano de guerra John Rambo, y después no volvió a interpretar a estos personajes durante la década de los 90.

Sin embargo años después, Stallone decidió escribir y dirigir sendas películas de ambos personajes a modo de epílogo, de secuela crepuscular. De este modo llegaban a las pantallas Rocky Balboa en 2006 y John Rambo en 2008. La nueva entrega de Rocky tiene la gran virtud de subir al ring a un púgil sexagenario y hacerlo verosímil, cosa que a priori no resulta fácil.

Sobre Rambo se estuvo rumoreando la posibilidad de un quinta entrega con el personaje enfrentado a un cártel mexicano, pero a día de hoy no ha llegado a cuajar. Sin embargo en lo que concierne a Rocky sí tenía la seguridad de que esa era la última vez que lo interpretaría, hasta que llegó el joven director y guionista Ryan Coogler y convenció a Stallone para interpretar una vez más a Rocky en Creed, esta vez en calidad de entrenador del hijo de su antiguo amigo y adversario Apollo Creed.

Esta vuelta al personaje 40 años después le ha valido ganar el Globo de Oro y volver a estar nominado a los Oscar, esta vez como mejor actor de reparto. En los años 70 también Al Pacino fue nominado dos veces por el mismo personaje, Michael Corleone, tanto a los Globos de Oro como a los Oscar en la primera y segunda entregas de El Padrino, pero no ganó en ninguna ocasión. Incluso a los Globos de Oro le volvieron a nominar por tercera vez en El Padrino III y tampoco se lo llevó. A las nominaciones de Stallone por un mismo personaje le separan cuatro décadas, y finalmente ha conseguido uno de los galardones, tras haber encarnado al personaje en siete ocasiones. El triunfo del esfuerzo y la perseverancia tanto dentro como fuera de la pantalla.