martes, 16 de diciembre de 2014

Disparatadas comedias navideñas

Hace 20 años se estrenaba ¡Vaya Santa Claus!, una comedia protagonizada por Tim Allen en la que encarna a un tipo que tras provocarle un accidente a Papá Noel debe sustituirlo para repartir los regalos en Nochebuena. La película gozó de cierto éxito que propició dos secuelas.

Pero si hay una comedia de Navidad familiar y de humor grueso que ha tenido un gran impacto social, hay que remontarse cuatro años más atrás del título anterior, a diciembre de 1990. Ese año se estrenaba Solo en casa, de Chris Columbus, que catapultó al estrellato al niño prodigio Macaulay Culkin. Una familia que se va de vacaciones a pasar fuera la Nochebuena se deja olvidado al pequeño de la casa. El tierno infante tiene entonces que vérselas con dos ladrones que aprovechan las ausencias de esas fechas para robar en el vecindario. Los caricaturescos malhechores estaban interpretados con mucha gracia por Joe Pesci y Daniel Stern.
El enorme éxito de la película dio lugar a una secuela, Solo en casa 2: Perdido en Nueva York, y a varias comedias protagonizadas por Macaulay Culkin, como Mi chica, Niño rico, o Solos con nuestro tío, esta ultima una película de 1989 titulada Uncle Buck, cuya traducción literal es "el tío Buck", pero que en España se estrenó en 1991 bajo el oportunista título siguiendo la estela del éxito.

Desde finales de los 80 y durante los 90, los musculosos actores de cine de acción ochenteno probaron suerte con varias comedias para cambiar su imagen de cara al público, y Arnold Schwarzenegger llegó a hacer incluso una comedia navideña en 1997 titulada Un padre en apuros (Jingle all the way), en la que el fornido actor da vida a un padre que lucha contra viento y marea por conseguir comprar un Turbo Man para su hijo, el juguete de moda que está agotado en todos los establecimientos.
Otra extravagancia cómica navideña fue auspiciada por un director propio del cine de acción, Richard Donner, y un actor con gran desparpajo como Bill Murray, una unión que dio como resultado Los fantasmas atacan al jefe (Scrooged, 1988), una libre versión de Cuento de Navidad de Charles Dickens llevado a la sociedad actual, en la que el famoso Mr. Scrooge se llama ahora Frank Cross y es un arrogante, cínico y despótico ejecutivo de televisión que recibe la visita de tres fantasmas para enseñarle el sentido de la Navidad.

Y para terminar quisiera recordar una película reciente, de 2011, titulada Arthur Christmas, que fue una muy agradable sorpresa en su momento. Se trata de una comedia de animación 3D de los estudios Aardman sobre tres generaciones de Santa Claus, y cómo en la actual generación hay dos descendientes: uno que es el hermano listo, muy profesional, muy técnico, perfecto sucesor de su padre, y el otro, Arthur, el hermano torpe al nadie hace caso pero que finalmente es quien mejor entiende el espíritu de la Navidad.


domingo, 14 de diciembre de 2014

Nuevo vídeo de Galax Pictures para Cinemanet

El pasado 28 de Noviembre se entregaron en Madrid los premios Personaje y ¡Qué bello es vivir! de Cinemanet, en sus quinta y segunda edición respectivamente.

Al evento acudieron varios invitados del mundo del cine que dieron un avance de sus nuevos proyectos. Asimismo se presentó el juego de cartas El Productor de Cine, de Ragora Juegos.

Los premiados este año fueron los siguientes: Jess Fisher, protagonista de Amor y letras e interpretado por Josh Radnor, también guionista y director de la película, fue galardonado con el premio Personaje. Una mirada entre mil fue el corto ganador del premio ¡Que bello es vivir! de cortometrajes. Los galardonados con el premio ¡Qué bello es vivir! de largometrajes han sido October Baby y Gravity. Finalmente Pablo Moreno, de Contracorriente Producciones, recibió la Mención Especial por su trayectoria.

Este es el vídeo de la gala:

lunes, 8 de diciembre de 2014

Huida del planeta Tierra

En un futuro próximo la Tierra se hace inhabitable. La sobre explotación de los recursos ha llevado a los seres humanos al borde de la extinción. La NASA ha desarrollado un plan de exploración espacial para buscar otro planeta que sea habitable y salvar así a la humanidad.

Este es el cuadro en que se desarrolla Interstellar, la nueva película de Christopher Nolan. Protagoniza Matthew McConaughey en el rol de un ex-piloto reconvertido en agricultor debido a las necesidades de supervivencia de la Tierra, y con el que vuelven a contar para una de las misiones de exploración. Le secundan Anne Hathaway, como una brillante científica, Michael Caine, antiguo jefe del piloto y quien lo reengancha para la nueva misión, Matt Damon, como otro científico espacial, y Jessica Chastain en el rol de la versión adulta de la hija del protagonista, que tiene mucho peso en toda la trama. Completan el reparto de rostros conocidos los veteranos John Lithgow y Ellen Burstyn.

El director, al igual que en la trilogía de El caballero oscuro y en Origen, demuestra una vez más su maestría para crear atmósferas envolventes, apoyado en unos efectos visuales de primera línea, una potente puesta en escena, adecuada fotografía y una excelente partitura musical del aclamado compositor Hans Zimmer.

El film podemos decir que es tres películas en una. Por un lado tenemos un drama familiar muy bien planteado y que funciona estupendamente con una fluidez narrativa sin fisuras. Luego viene una trama en clave de thriller de aventuras espaciales trepidante y entretenido también muy conseguido. Pero finalmente el pretencioso director se pone a jugar a "quiero ser como Kubrick" con una tercera trama en plan metafísico y filosófico, y esta parte resulta confusa. La fluidez narrativa demostrada en las vertientes de drama y thriller se hace más floja en este intento de trascendencia que no sabe muy bien cómo rematarlo.

Por tanto queda finalmente una space opera muy potente visualmente y muy entretenida en general, aunque le sobra algo de metraje, con una historia bien contada, salvo en su vertiente más mística, que acaba siendo el talón de Aquiles de la película.

martes, 25 de noviembre de 2014

Científicos en acción: Un pueblo llamado Dante's Peak

Hace unos meses se estrenaba Pompeya, con un espectacular despliegue de efectos visuales para recrear la histórica erupción del volcán Vesubio. Pero no es la primera vez, por ello quisiera rescatar una producción del año 1997 en la que los efectos digitales también dieron vida a un espectáculo volcánico: Un pueblo llamado Dante´s Peak.

En este caso podemos ver cómo trabajan un equipo de vulcanólogos. El argumento trata sobre un bucólico pueblo estadounidense situado junto a un volcán supuestamente extinto. Sin embargo la realidad es que se encontraba latente, dormido y ahora se está despertando. Ante los primeros indicios de actividad magmática un equipo de expertos se desplazan al lugar para analizar los riesgos existentes. Temblores de tierra, subida de la acidez y la temperatura del agua, emanaciones de azufre, son síntomas que presagian la inminente erupción volcánica. Los científicos despliegan distintas sondas y aparatos para medir estos parámetros. Cualquier cambio brusco en los niveles de estos parámetros puede ser la señal para salir pitando del lugar.
Protagonizan Pierce Brosnan y Linda Hamilton. Él es un experto con instinto al que sus jefes no hacen caso mientras los datos empíricos no le den la razón en sus predicciones, claro que en tema de volcanes cuando esto ocurre ya es demasiado tarde. Ella es la alcaldesa del pueblo, divorciada y con dos hijos. Brosnan estaba en aquel momento en la cumbre de su carrera interpretando al agente 007. Hamilton es la otrora famosa Sarah Connor de las dos primeras entregas de la saga Terminator.

La película es interesante, entretenida, dirigida por Roger Donaldson, un director cuya filmografía está nutrida de películas resultonas, que sin ser grandes obras de arte están realizadas con oficio y han hecho buena recaudación sin llegar a ser grandes taquillazos. En su trayectoria encontramos títulos interesantes como Motín a bordo, con Mel Gibson y Anthony Hopkins de protagonistas, Cocktail, a mayor gloria de Tom Cruise, Species, Trece días, o La prueba.

El mismo año se estrenaba Volcano, protagonizada por Tommy Lee Jones y Anne Heche bajo la dirección de Mick Jackson, el director de la célebre El guardaespaldas, sobre un supuesto volcán que hace erupción en plena ciudad de Los Angeles. Partía con el punto de interés de ver qué pasaría si un volcán se desatara en pleno corazón de una gran ciudad en vez de en el campo, pero el resultado final de la cinta es bastante irregular. Realmente entre los dos volcanes cinematográficos de aquel año me quedo con Dante's Peak.


domingo, 16 de noviembre de 2014

Curiosidades de Spielberg y sus actores

Steven Spielberg se encuentra estos días rodando su nueva película como director, un thriller de espionaje ambientado en la Guerra Fría del que aun no se sabe el título. El protagonista es Tom Hanks y el interés de esta información es que se trata de la cuarta vez que director y actor trabajan juntos. A su vez esto es interesante porque así Hanks se convierte en el primer actor con papel protagonista, o coprotagonista, que trabaja a las órdenes del Rey Midas de Hollywood en diferentes personajes. Hasta ahora Harrison Ford había trabajado cuatro veces bajo la batuta de Spielberg pero siempre con el mismo rol, en la saga de Indiana Jones, que actualmente es una tetralogía.

Los anteriores trabajos del tándem Hanks-Spielberg son Salvar al soldado Ryan (1998), Atrápame si puedes(2002) y La terminal(2004). Hasta ahora empataba con Richard Dreyfuss que también tenía en su haber tres títulos de la filmografía del prestigioso director: Tiburón (1975), Encuentros en la tercera fase (1977) y Always: para siempre (1989).

Jeff Goldblum había dicho en una entrevista cuando se estrenó El mundo perdido (1997), que para él era un honor trabajar por segunda vez con Spielberg, tras Parque Jurásico (1993), ya que pocos eran los que repetían la experiencia. Richard Attenborough y los niños Joseph Mazzello y Ariana Richards que habían sido protagonistas en la primera entrega aparecen brevemente en el prólogo de la secuela. Otro que también tiene dos títulos con Steven es Tom Cruise, que protagonizó las cintas de ciencia ficción Minority report (2002) y La guerra de los Mundos (2005).

Un caso curioso: en la gala de los Oscar de 1983, la obra más personal de Spielberg, E.T. El extraterrestre (1982) era derrotada por el biopic Gandhi (1982), que se alzaba como triunfadora de la noche. Richard Attenborough se llevaba el Oscar a Mejor Director y Ben Kingsley a Mejor Actor. Diez años después, en 1993, Spielberg estrena dos películas totalmente distintas pero ambas importantes en su filmografía: Parque Jurásico, un punto de inflexión en los efectos especiales generados por ordenador, y La lista de Schindler, cambio de registro en su estilo con el que se ganó el respeto de la crítica y su primer Oscar como director. En la aventura jurásica contó con Richard Attenborough como actor y en el film sobre el holocausto judío dirigió a Ben Kingsley.

Para cerrar el ciclo volviendo al principio del artículo cabe decir que el segundo Oscar como director lo ganó con Salvar al soldado Ryan, la primera colaboración que tuvo con Tom Hanks.

sábado, 8 de noviembre de 2014

El miedo a lo extraordinario

Aceptar algo extraordinario en alguien cercano es difícil, que pone de manifiesto la mediocridad de ciertas personas, incapaces de enfrentarse a sus propios miedos y prejuicios, y la grandeza de quienes sí apoyan al afectado. Ocurre cuando en una comunidad pequeña alguien es diferente a los demás por poseer algún talento especial, pero se acentúa aun más si hablamos de experiencias sobrenaturales, y el cine muchas veces se ha nutrido de este tipo de situaciones. Por ejemplo en Phenomenon veíamos a John Travolta interpretando a un humilde vecino de un pueblo de Estados Unidos que tras afirmar que una noche fue alcanzado por una extraña luz que bajaba del firmamento, empezó a desarrollar su mente progresivamente hasta llegar a la telequinesia. También en El Hombre de Acero el padre terrestre de Superman, interpretado por Kevin Costner, vive obsesionado por ocultar los poderes de su hijo adoptivo a los demás para protegerlo, ya que considera que la gente no está preparada para aceptarlo tal como es.

Este año se ha estrenado El Cielo es real (Heaven is for real), una película de bajo presupuesto basada en una historia verídica, adaptando a la pantalla el libro homónimo que relata el caso de un niño de cuatro años, hijo de un pastor protestante de un pueblo estadounidense, que al ser operado de apendicitis tuvo una experiencia cercana a la muerte y después aseguraba haber visitado el Cielo y conocido a Jesús. La cuestión es que afirmaba haber encontrado a gente que no había visto antes y sabía exactamente lo que estaban haciendo sus padres mientras él estaba en el quirófano. Estas aseveraciones llevan a su padre a cuestionarse su propia Fe, y por supuesto crean controversia entre la comunidad de vecinos.

Es el cuarto largometraje como director de Randall Wallace, habitual guionista conocido por firmar los libretos de superproducciones como Braveheart o Pearl Harbour. Debutó en la dirección en 1998 con El hombre de la máscara de hierro, a la que siguieron Cuando éramos soldados y Secretariat. En El Cielo es real, Wallace saca buen partido de los limitados recursos con los que ha contado para esta producción, así como los actores también han dado lo mejor de sí mismos, especialmente la pareja protagonista encarnada por Greg Kinear y Kelly Reilly. Kinear es recordado especialmente por títulos como Mejor imposible, Sabrina o Pequeña Miss Sunshine. Reilly ha sido vista en films como Sherlock Holmes o El vuelo. Entre los secundarios cabe destacar a Thomas Haden Church, el inolvidable Jack de Entre copas. Y por supuesto merece especial mención el niño debutante Connor Corum.

La película sale bien parada de afrontar abiertamente y sin prejuicios un tema que para muchos puede resultar controvertido. A nivel emocional quizá sea algo tibia, no llega a tocar fibra, pero aun así tiene algún momento emotivo conseguido sin caer en la cursilería, y también un par de toques de humor bien encajados. Un film agradable de ver con buenos actores, bonitas localizaciones correctamente fotografiadas y temas relevantes puestos sobre el tapete.