sábado, 25 de julio de 2015

La invasión de los videojuegos

En los años 80 la NASA envía al espacio una sonda en busca de vida extraterrestre. En ella se incluían documentos gráficos de la cultura y costumbres de la Tierra. Uno de los temas de este material eran los videojuegos de moda en aquella época: Pac-Man, Donkey Kong, Galaga, etc, y los alienígenas se lo han tomado como una declaración de guerra, de manera que vienen a invadirnos adoptando la forma y las reglas de aquellos juegos, y destrozando en forma de píxeles gigantes todo aquello que tocan. Es la premisa argumental de Pixels, una comedia de ciencia ficción dirigida por Chris Columbus, protagonizada por Adam Sandler y producida por ambos.

Estéticamente está muy lograda en lo que se refiere al grafismo de aquellos años, por lo que resulta atractiva a la hora de empatizar con el espectador por la vía nostálgica. También se antoja interesante la idea de convertir los píxeles en algo físico. Es como dar la vuelta al concepto de Tron: si en aquella un humano se digitalizaba para convertirse en un personaje de videojuego, ahora son los muñecos virtuales los que adoptan corporeidad en nuestro mundo físico.

Ecos también de una película de 1984 titulada Starfighter: la aventura comienza, en la que un adolescente que batió récords en un videojuego era reclutado por una fuerza intergaláctica para combatir en una guerra interestelar. Del mismo modo en Pixels los héroes que deben enfrentarse a la amenaza alienígena son aquellos que en su adolescencia eran los cracks de estos videojuegos.

El mayor defecto de la película estriba en que quema todos los cartuchos argumentales demasiado pronto, por lo que tiene un buen arranque pero el interés va de más a menos a lo largo del metraje.

A Sandler le acompañan el cómico Kevin James, Michelle Monaghan, vista en Código fuente o Mission: Impossible III, Peter Dinklage, conocido por la serie de TV Juego de Tronos, y Josh Gad, que encarnó al cofundador de Apple Steve Wozniak en Jobs.

Pixels es en definitiva una aventura ligera, entretenida y divertida, de estética retro, muy apropiada para pasar el rato en una sala de cine huyendo del calor veraniego.

lunes, 20 de julio de 2015

Es duro hacerse mayor

En los años 2007, 2008 y 2009 la factoría Pixar estrenaba consecutivamente tres joyas cinematográficas: Ratatouille, Wall-E y Up, respectivamente. Se caracterizaban por presentar unos planteamientos que a priori se antojaban absurdos, ilógicos y totalmente surrealistas, y sin embargo al final el resultado fue espectacular. Lograron hacer creíble lo inverosímil y alcanzar un grado de calado emocional de gran profundidad en los personajes. La trama de una rata que se convierte en el mejor chef de París, o la historia de amor entre dos robots que no hablan, sólo emiten sonidos, y la odisea de un anciano cascarrabias que para evitar un desahucio se va de viaje volando en su casa suspendida en el aire por miles de globos. Planteamientos y conceptos surrealistas que los genios de Pixar han sabido transmitir de forma nítida, creíble y con un poderío visual sin parangón.

Después de este trío de ases volvieron a retomar historias anteriores con las secuelas Cars 2, Toy Story 3 y Monstruos University, además del cuento celta Brave. Se echaba ya de menos otro manantial de creatividad y originalidad, otro torrente de nuevos conceptos y despliegue desmesurado de imaginación. Y por fin ha llegado: Del revés (Inside out) es la nueva joya fílmica de Pixar. La trama es muy sencilla: un matrimonio con una hija de 11 años se traslada de Minnesota a San Francisco por motivos laborales del padre, lo cual lleva a la niña a tener ciertos problemas de adaptación: nuevo colegio, nuevos amigos, nueva casa, etc. Lo interesante es que en base a este hilo argumental nos cuenta lo complicado que es hacerse mayor a través de las emociones de una pre-adolescente llena de recuerdos felices de su infancia. Los protagonistas son las emociones de la niña: Alegría, Tristeza, Asco, Ira y Miedo.

El concepto es muy abstracto pero el resultado final de la película es una obra maestra emocionalmente candente, visualmente poderosa y narrativamente impecable. Sin duda una de las mejores películas del año. En estos tiempos en los que la cartelera se ve plagada continuamente de secuelas, precuelas, remakes y reboots, tiempos en los que el espectador medio tiene la sensación de que todo está inventado y el cine ya no puede sorprender con conceptos nuevos, es en estos momentos en los que un film como Del revés supone una bocanada de aire fresco que nos demuestra con contundencia que todavía quedan cosas nuevas por mostrar y conceptos nuevos que explorar en el terreno audiovisual. Es una película que reconcilia al espectador hastiado con una industria cinematográfica saturada de personajes y tramas a las que lleva treinta años sacando jugo a base de vueltas de tuerca.

Del revés es algo nuevo, agradable, entrañable, divertido, emocionante, dinámico, positivo e innovador, que supone un canto a la importancia de la familia y la amistad en la vida de una persona.

Por cierto, el cortometraje proyectado antes de la película también merece una mención especial por su originalidad. Se titula Lava y es una historia de amor entre dos volcanes narrada en forma de canción. Sin comentarios.

domingo, 12 de julio de 2015

Nostalgia jurásica

Jurassic Park fue un éxito sin parangón en 1993. Su segunda parte, El mundo perdido, también fue bastante exitosa, y resulta entretenida y espectacular, aunque esté por debajo de su antecesora. Luego llegó Parque Jurásico III, una tercera parte en la que Spielberg se quedó en las funciones de producción, cediendo la dirección a Joe Johnston, responsable de títulos como Rocketeer, Capitán América o Jumanji. A nivel técnico es impecable pero la historia carecía de sentido, y quizá fue el motivo de su relativo fracaso. La primera exponía los riesgos del proyecto del parque, la segunda nos mostraba la trastienda, otra isla en la que experimentaban antes de enviar a los dinosaurios a exhibirse ante los turistas, y la tercera entrega no aportaba nada a la evolución de esta historia, ya que simplemente se trataba de una aventurilla de un niño que por accidente cae en la isla y sus padres buscan la ayuda del doctor Grant para rescatarlo. Salvo la irrupción de los pterodáctilos la cinta no aportaba nada nuevo.

La evolución lógica a las dos primeras habría sido la apertura del parque una vez subsanados los defectos del primer intento. El sueño de John Hamond hecho realidad. Y ese momento ha llegado 22 años después de la primera entrega. Estamos en Jurassic World, un enorme parque temático que recibe miles de visitantes cada día. Lleva diez años funcionando y las criaturas ya no impresionan tanto como al principio, de manera que a los responsables del parque no se les ocurre otra cosa que jugar con los genes para inventarse un dinosaurio híbrido con ADN de distintas especies, haciéndolo más grande, más fiero, y el gran error, más inteligente.

El único actor del elenco que enlaza con la primera película es BD Wong, en el papel de Henry Wu, el ingeniero jefe que juega con los genes. Por otra parte los nuevos rostros que protagonizan la película son Chris Pratt, al que vimos en Guardianes de la galaxia, en el rol de un cuidador de velocirraptores, Bryce Dallas Howard en el papel de la ejecutiva que regenta el parque, Vincent D'Onofrio en un personaje algo pasado de vueltas que busca la forma de utilizar la destreza de los velocirraptores con fines militares, y los niños Ty Simpkins y Nick Robinson que interpretan a los sobrinos de la ocupada y estresada gerente.

Dirige Colin Trevorrow, aunque la sombra de Spielberg es tremendamente alargada. La película está bien construida y rezuma nostalgia por todas partes, desde el uso de la música original de John Williams hasta los decorados abandonados del parque original. Resulta en general una muy digna secuela de la saga, si bien los nuevos personajes no tienen la misma fuerza que los originales de la película primigenia. Trepidante, espectacular, entretenida, y con la moraleja en la historia de que la ambición desmedida nos lleva a cometer una y otra vez los mismos errores.

domingo, 5 de julio de 2015

Gala de Premios Cinemanet 2015

El pasado 24 de junio de 2015 tuvo lugar en el Caixa Forum de Madrid la III edición del premio ¡Qué bello es vivir! y la VI edición del premio Personaje de la asociación de cine Cinemanet.

En esta ocasión se han otorgado cada uno de los galardones en dos categorías: película europea y película del resto del mundo. El premio Personaje a una película europea fue para Mina, la protagonista de Rastros de sándalo, y en la categoría "resto del mundo" para Greta y Dan de Begin again.

Por otra parte el premio ¡Qué bello es vivir! a película europea fue otorgado ex aequo a Dos días y una noche, y a Amanece en Edimburgo. En la categoría "resto del mundo" fue para Un viaje de 10 metros.

Como en ocasiones anteriores Galax Pictures se ha encargado de cubrir el evento. Este es el vídeo:


domingo, 28 de junio de 2015

Cuando ruge la falla


Una falla es una fractura del terreno producida por movimientos tectónicos. Las zonas donde hay fallas activas son áreas inestables donde suelen producirse terremotos. Una de las más importantes del mundo es la falla de San Andrés, que se extiende desde el estado de Baja California en Mexico cruzando el estado de California en Estados Unidos a lo largo de 1286 kilómetros.

El cine se ha hecho eco en varias ocasiones de la inestabilidad geológica de esta zona. La mítica película de catástrofes Terremoto en los años 70, con un reparto estelar encabezado por Charlton Heston, tenía como desencadenante del drama un seísmo producido en la ciudad de Los Angeles. Ya en los años 30 la película San Francisco recreaba un devastador terremoto ocurrido en 1906 en la ciudad que da nombre al film.

Ahora llega a las pantallas San Andrés (San Andreas), que siguiendo la fórmula del cine de catástrofes utiliza como detonante del conflicto el hecho de que la falla entera cede ocasionando un gran cataclismo en toda California. La trama con personajes se divide en dos historias. Una secundaria en la que un científico lleva años diseñando un sistema para predecir terremotos y justo da con la clave para culminar su investigación el día en que comienza el colapso de la falla de San Andrés. Este científico está encarnado por Paul Giamatti, cuya presencia en el film hace subir el nivel interpretativo a pesar del superficial trazado y escaso calado que tiene su personaje sobre el papel.

La historia principal es la de un matrimonio que se encuentra en trámites de divorcio y unen sus fuerzas para ir en busca de su hija a través de la devastación ocasionada por los destructivos seísmos. Protagonizan Dwayne Johnson, Carla Gugino y Alexadra Daddario, en los roles de padre, madre e hija respectivamente. Los tres se esfuerzan por hacer bien su trabajo y dar dramatismo a sus personajes a pesar de un guión plagado de clichés, diálogos manidos y personajes de escaso calado.

Por otra parte la aparatosa destrucción está perfectamente plasmada y coreografiada con efectos digitales de primer orden. La película es entretenida, goza de buen ritmo y consigue momentos de acción de gran intensidad.

Si bien es cierto que el libreto es bastante plano también es verdad que la película es muy honesta ya que no pretende ser más de lo que es. Incluso al principio se permite reírse de los arquetipos de tipos duros parcos en palabras a través de la entrevista que una periodista hace a los miembros de un equipo de rescate.

En definitiva se trata de un buen entretenimiento sin más pretensiones que las de dar espectáculo audiovisual, y eso lo cumple con creces.

Gracias a Sensacine por la invitación al preestreno de esta película.


sábado, 13 de junio de 2015

40 años de terror en la playa


Preámbulo:

El 20 de junio de 1975 se estrenaba en Estados Unidos un film titulado Jaws, cuya traducción literal sería "Mandíbulas", que llegó a las pantallas españolas en diciembre de ese mismo año bajo el título de Tiburón. Lo demás es historia.

Steven Spielberg, iniciado en la televisión dirigiendo episodios de varias series, entre ellas Colombo, había destacado en 1971 con el telefilm, o TV movie como se denominan actualmente, Duel, estrenada en España como El diablo sobre ruedas. La repercusión de esta película propició que el joven Spielberg pudiera debutar en la dirección cinematográfica con Loca evasión (Sugarland Express) que pasó sin pena ni gloria. Pero un año después cayó en sus manos el proyecto de adaptar a la gran pantalla el bestseller Jaws, del escritor Peter Benchley, que hace un cameo en el film como periodista retransmitiendo desde la playa donde se producen los ataques del tiburón. Fue tal el impacto de la película que bañistas de medio mundo no volvieron a meterse en el mar con la misma tranquilidad que hasta entonces.

El rodaje:

Un impactante resultado fruto de una combinación del talento narrativo, personajes sólidos muy bien trazados y, en cierto modo, la ventaja de carecer de medios técnicos avanzados. Dicen que la necesidad agudiza el ingenio, y el rodaje de esta película es un buen ejemplo de ello. Uno de los rasgos que más potenciaron la fuerza del film fue el de insinuar más que mostrar. El tiburón está presente desde el inicio de la película pero no se deja ver hasta bien avanzado el metraje. Esto refuerza el suspense y el empaque de la amenaza submarina. Sin embargo no fue una decisión tomada a priori, no fue algo intencionado. Hay varias secuencias en las que el tiburón no sale porque durante el rodaje el escualo mecánico no funcionaba. La animatrónica hoy día, y desde hace ya mucho tiempo, ha dado al cine robots muy realistas y ha funcionado a la perfección, pero hace 40 años la tecnología no era tan avanzada, y menos con un animatronic sumergible y rodando en el mar. Sin embargo el ingenioso Spielberg supo solventar los problemas técnicos combinando la poderosa partitura musical de John Williams con planos subjetivos, y movimientos de objetos en superficie indicativos de lo que está haciendo el Carcharodon Carcarius bajo el agua.

Hace unos meses el director Daniel Monzón hablaba sobre lo complicados que son los rodajes de acción física en alta mar en relación a su película El Niño, de 2014. En los años 90 Kevin Costner también padeció lo suyo con el rodaje de Waterworld. Rodar en alta mar siempre ha sido y sigue siendo, un gran reto, así que hace 40 años podemos imaginar la odisea que pudo ser rodar Tiburón.

Los personajes:

Pero no sólo la acción y el suspense son puntos fuertes de la película. Lo que además la diferencia de otras cintas similares es su jugosa galería de personajes y los actores que los interpretan. El trío formado por el jefe de policía Brody, el recio capitán Quint y el zoólogo marino Hooper es de una solidez aplastante, y además están encarnados por tres actores en estado de gracia: Roy Scheider, Robert Shaw y Richard Dreyfuss respectivamente. La química entre ellos funciona perfectamente y el conflicto dramático está garantizado debido a que son caracteres muy dispares que se ven sometidos a una situación límite en un reducido espacio cuando salen a cazar al gran tiburón en un barco de pesca.

El contenido:

Por otra parte la película destila otros temas interesantes de trasfondo, como la crítica social sobre la mediocridad de los políticos que anteponen intereses económicos a la seguridad de los ciudadanos. Esto se trasluce en el film a través del conflicto entre el jefe de policía que quiere cerrar la playa mientras la amenaza siga suelta, frente al alcalde que por no perder la temporada turística está dispuesto a permitir a toda costa la afluencia de la gente en tropel a bañarse en las peligrosas aguas.

Otro tema que refuerza el mensaje es la importancia concedida a la familia. El protagonista en su lucha por preservar la seguridad no está solo ante el peligro sino que le queda el consuelo de su mujer y sus hijos, encontrando en su hogar el descanso del guerrero.

El legado:

Tiburón ha sido imitada, parodiada y ha marcado estilo en este género cinematográfico de "películas con monstruo". En 1978 se estrenaba Piraña, que imitaba a Tiburón incluso en el cartel. Tuvo bastante repercusión y algunas secuelas. Era un film de la factoría de Roger Corman dirigido por Joe Dante, el cual curiosamente dirigió en los años 80 varias cintas producidas por Spielberg como Gremlims o El chip prodigioso.

El estreno de Piraña fue el mismo año que la primera secuela del film de Spielberg: Tiburón 2, dirigida por Jeannot Szwarc, en la que de nuevo el jefe Brody se enfrenta a una nueva amenaza en la tranquila población de Amity. El resultado fue bastante inferior a su predecesora. Una secuela oportunista para aprovechar la estela del éxito. En 1983 se retomó la historia con Jaws 3D, un film en 3D ambientado en un parque acuático en el que se cuela un gran tiburón sembrando el pánico entre los asistentes. Los personajes protagonistas son los hijos de Brody, ya adultos, que trabajan en dicho parque, y son encarnados por Dennis Quaid y John Putch. En este film podemos ver a una debutante Lea Thompson que dos años más tarde sería la madre de Marty McFly en Regreso al futuro. Jaws 3D es la única película dirigida por Joe Alves, responsable del Diseño de Producción de las dos anteriores entregas.

Finalmente en 1987 se estrenaba Tiburón: La venganza (Jaws: the revenge) en la que la viuda de Brody, encarnada de nuevo por Lorraine Gary como en el film original, se enfrenta de nuevo a un gran escalo convencida de que éste persigue a su familia en busca de venganza. Le acompaña en la aventura Michael Caine, pero el film no supone más que una secuela tardía, innecesaria y anodina.

jueves, 4 de junio de 2015

Nuevo reportaje de Galax Pictures: Sepúlveda

La nueva producción de Galax Pictures es el vídeo Sepúlveda, joya del Románico, un reportaje que combina historia y naturaleza.

Una visita a la villa de Sepúlveda, en la provincia de Segovia, cuyo entorno es el Parque Natural de las Hoces del río Duratón. Un interesante lugar que nos ofrece un rico patrimonio histórico y ecológico.

Este es el reportaje: